Los
autores refieren
que “las grandes
contradicciones
entre creoles y
garífunas,
a pesar de tener
sus ancestros un
mismo origen africano,
radica en la genealogía
de su composición
étnica y
por ende del resultado
del sincretismo
cultural”.
Araica y Morales
explican que “los
creoles nicaragüenses
recibieron de los
ingleses su lengua,
su religión
y sus costumbres”.
En cambio, “los
garífunas
son el resultado
de una mezcla de
cultura con los
Caribes Rojos suramericanos,
europeos y mestizos
centroamericanos”.
Pero a ambos grupos
los une sus rasgos
con la cultura africana.
Según los
autores mencionados,
como producto de
las diferencias
en la composición
étnica de
ambos grupos, las
contradicciones
fundamentales entre
ambos se establecen
en la práctica
religiosa, en los
prejuicios raciales,
como efecto de la
esclavitud colonial,
en las costumbres
y las lenguas.
Por ejemplo, mencionan
que cuando los garífunas
se posesionaron
de la parte este
de la isla de San
Vicente y fundaron
sus comunidades
libres, los Caribes
Rojos pidieron ayuda
a los franceses
para desalojarlos,
quienes ante la
resistencia garífuna
debieron emplear
a los misioneros
católicos
para evangelizarlos.
Según los
autores, “de
ahí surge
el sincretismo afro-católico
garífuna,
que sin negar sus
propias creencias
religiosas animistas
africanas, reelabora
los conceptos religiosos
católicos
e identifica a los
santos con los espíritus
de sus ancestros
como mediadores
ante Dios, transformándolos
en luchadores de
la libertad a partir
de los preceptos
de igualdad y fraternidad
en la doctrina de
Cristo”.
Y -continúan
explicando- “la
creencia en los
espíritus
y en los santos,
en los ritos cristianos
y africanos, son
los ejes de contradicción
con los creoles,
que por ser protestantes
satanizan estas
prácticas,
calificándolas
de brujería”
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