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De su inédito
poemario “De la
Soledad y otros decires
del Alma”, el poeta
Franklin Brooks, va ensayando
formas y estilos para
conformar una poesía
propia, original. Como
todo creador de arte,
en su renuevo continuo
e incesante, la poesía
de Franklin, de un tiempo
próximo pasado
al actual, ha denotado
franca calidad
No se trata del sugestivo
¡eureka!, sino de
una larga travesía
hacia esos mares interiores
donde deseamos, los poetas,
sumergirnos teniendo como
instrumento de salvación
la palabra hecha poesía.
Y es que en esa larga
ruta de detenidas jornadas
con la pluma, de traspiés
y avances, de renuncias
y re-encuentros con su
propio arte, el poeta
se autoevalúa en
su propio marco de inspiración
donde su trabajo es el
referente-espejo donde
se mira como individuo
y como poeta. El poeta
Franklin disfruta de su
propia poesía,
la lee a sus amigos, en
eventos públicos,
le imprime una tonalidad
que la hace vivir y significar.
Sin tratar de establecer
etapas en su evolución
como poeta, una suerte
de tránsito entre
el querer ser y el llegar
a ser poeta consumado,
tránsito que puede
durar años, el
poeta persevera hasta
desatar los hilos que
lo sujetan para lograr
una poesía más
acabada, más digna
de él. Aún
cuando no se definan las
temáticas preferenciales
(pues es muy variada)
ni los estilos, hay en
la poesía de Franklin
el caldo de cultivo, el
germen que aflorará
hacia exigencias más
elevadas.
En ese inicio ‘de
tanteo’ Franklin
logra ‘dar en el
clavo’ con uno u
otro verso en la masa
creativa, algunas veces
inútil, pero necesaria.
De ese corpus entresacamos
muestras para justificar
lo dicho.
En DESAPERCIBIDO dice
el poeta: Está
solo el triste / sentado
en la acera / viendo pasar
a las mujeres / de maxi
/ blue jeans / midi pantalones…,
Estos versos anteriores
podrán tener poco,
algo o mucho de poesía,
pero al final del mismo
poema el poeta escribe:
/ Ha encarcelado los sueños
que soñará
esa noche/, este verso
se aproxima a una imagen
propia en la creación
poética.
De esos inicios podríamos
señalar en AMANTES:
/Cuánto deseo que
vos y yo /fuésemos
libélulas/ para
irnos amando en el aire
/volando amándonos/
amándonos volando
en el aire tierno/ de
la madrugada.
Se puede intentar identificar
una futura e importante
veta de análisis
orientada al zoo: Veamos
este punto en MUTISMO:
/Cual si fueses una araña
sin prole /y sin víctimas
en su tela inmensa /o
un mustio envejecido árbol
en una llanura seca /o
tal vez /frágil
barco en una charca…,
y en el poema “4”:
/Gallos, gallinas /vacas,
toros /caballos, mulas
burros /grillos, chicharras…
/todos, en divertido y
fascinante concierto /cantan
con solemnidad / “A
la verde mañana
que despierta” /Sumo
mi modesto canto al suyo.
Otras veces se denota
una tendencia hacia lo
explicativo autobiográfico
como en poema XII donde
dice el poeta: /A veces
digo que el amor /es un
estado del alma /que no
es otra cosa más
que un comportamiento
/definido dentro de nuestra
variedad de comportamientos…
En esta misma línea
tenemos en poema XIII:
/Sé que te amo
/porque /has violado mi
atalaya /si bien es cierto
/que no en cuerpo, carne
y hueso /pero al menos
/ ahora que entro en mis
refugios espirituales
y materiales /que celosamente
he cuidado durante tanto
tiempo /de almas intrusas
/a ellos /ya no llego
solo.
Otra muestra de su creatividad
es en SOLEDAD 1. / Qué
algo es mejor que ponerme
triste ahora /preocuparme
en recordar cosas del
pasado /y sufrir en el
porche de mi casa…;
más cuando el poeta
dice más adelante
en este mismo poema: /Flota
un frío delgado,
solitario… este
verso impacta en los sentidos.
En este mismo poema podemos
resaltar: /los grillos
cantan para opacar las
voces de los desdichados
que están en el
averno/.
En SOLEDAD 13, el poeta
inicia así: /Hoy
regreso a escribir el
verso gastado, /el verbo
que siempre se usa para
las lamentaciones /es
la palabra que usada sola
es una incoherencia, /pero
al acompañarla
un profundo sentimiento/
lo dice todo… Esta
es una clara declaración
del significado de su
poesía unido indisolublemente
al corazón de la
vida. Más adelante,
en este poema leemos:
/El amor es la mordaza
que no nos permite /Protestar
por los errores /es la
catarata diáfana
que ennublece los ojos…
Este último verso
impacta como una imagen
contradictoria, como una
paradoja: diáfana
que ennublece…
El poeta Franklin se
aproxima al concepto de
epigrama con este corto
poema titulado: (Soledad)
II. Dice así: /Francis/
eres el agua tibia/ que
hace hervir/ atronadoramente/
a mi corazón/ en
cacerola /ahumada /de
tristeza /y silencio.
Cuando Franklin escribe
parece que dialogara en
un idioma sencillo, pero
elegante con el entorno
mismo o con la fuente
de su inspiración,
pareciera tender el índice
hacia ese foco y delinear
sus cualidades, o contar
sus experiencias, o hacer
sus valoraciones amorosas,
éticas, filosóficas…
Extrae su poesía
de esa conversación
permanente con ‘lo
otro’.
Sus versos evidencian
verdades vividas, percibidas
en el tiempo remoto o
cotidiano. Con su poesía
va construyendo un ambiente
apacible, donde invita
al lector a interpretar
aquellos enigmas que nos
deja incrustados entre
sus versos. En POEMA dice:
Estoy seguro que cuando
Eva mordió la manzana
/no invitó inmediatamente
a Adán a morderla
también /no se
sabe cuánto tiempo
transcurrió /en
esos tiempos no había
tiempo. Son las recreaciones
que hace el poeta producto
de su imaginación
creadora.
Otras veces parte de
una reflexión literaria
holística, para
enlazarla con la realidad.
Veamos en Poemas 1: /Hubo
una vez en la historia
/la intención de
cambiar el realismo mágico
/hacia algo más
racional, contemporáneo
/de civilizados, de gente
desarrollada /Estaba reflexionando
sobre esas intenciones
/cuando vi a un hombre
/echar una mirada lambisquera,
luenga, infinita /a una
mujer joven /de contornos
suaves, magnéticos,
inescrupulosos /y /entonces
comprendí /que
hay magia para mucho rato
/sea.
En esa misma dirección
en Poema, dice el poeta:
/En el realismo mágico
se paga por tocar el hielo
/y suele llover 2 años,
4 meses, 5 días,
8 horas, 16 minutos con
10 segundos /En el existencialismo
/los hombres combaten
a los vehículos
/porque éstos los
persiguen /En el infierno
los pecadores afirman
/que realmente en donde
se sufre es en la tierra.
En Vespertino recurre
al intertexto para vincularlo
nuevamente con la realidad:
/“Un trozo azul
tiene mayor intensidad
que todo el cielo”…
/Pero cuando abro mi ventana
que /no necesariamente
está apuntando
al cielo /sino al trozo
gris de la calle en donde
vivo /entonces ya no existe
/esa inmensa intensidad
/sino unos vecinos puteándose
/tirando basura a la calle…
/Entonces, poeta, deme
permiso /de buscar con
usted ese “éxtasis
feliz de su anhelo”
/auscultando juntos esos
espacios sin tiempos /maravillosamente
sempiternos /para encontrar
mi ventana /que quiero
que sea como la suya.
El poeta Franklin ha
ejercitado asimismo la
prosa poética.
En Prolegómenos
para una conversación
con mi Cangrejo, dice:
En el solo hecho de nombrarlo
“mi” cangrejo
ya le estoy faltando el
respeto…, vivimos
en un solar que hace muchos
años fue un bosque…
Este cangrejo es bien
hermoso. Lo conocí
cuando estaba algo crecidito.
Lo vi una mañana
cuando estaba terminando
de excavar su hoyo. Se
plantó frente a
él con sus manos
en alto sucias por el
lodo, con sus ojos también
en alto, viéndome
de manera retadora….
Por eso, cangrejo, le
doy mi mano a tu pinza…
Otra pieza de esa prosa
poética es Estaciones,
dice: Tengo que reconocer
que fuiste magistral cuando
me tomaste con una mano,
en el Parque de Buefields,
y con la otra, apuntando
hacia los milenarios caobas
–nuestro orgullo
local-, me explicaste
que en estos momentos
en que ellos se estaban
desnudando es porque estamos
en Otoño…
Finalmente, el poeta
recurre a un trozo de
su historia para definirse
como es él. Veamos
en el poema Carta a las
Chela: /De un tal Franklin
Francisco Brooks Vargas
/ciudadano nicaragüense
afrocaribeño y
mestizo /que gritaba “Patria
Libre o Morir” /pero
que quería gritar
en realidad “Patria
Libre y Vivir” /que
traducido, en lo más
hondo de su corazón,
quería decir /”Patria
Libre y Amar”. Y
cierra lapidariamente:
/Para tu libre interpretación,
amor perdido /Bye.
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